Breaking Bad

Breaking Coffee

Deniz Kosan quería abrir su propia cafetería. También quería homenajear a Breaking Bad, su serie de televisión favorita. Así que no tuvo mejor idea que unir ambas propuestas y crear El café de Walter (en honor a Walter White, el personaje principal en la ficción).

Kosan abrió El café de Walter en la ciudad de Estambul, Turquía. Allí todo el lugar está ambientado como si se tratase del laboratorio de la serie en donde Walter White y Jesse Pinkman cocinan metanfetaminas. Desde los productos hasta los vasos de café, todo remite a alguna idea o suceso dentro de la serie, la química o las drogas.
walters-coffeebreaking-bad-coffee-shop-8Estambul es, por ahora, el único sitio en donde se puede encontrar una de esas cafeterías, pero su dueña y creadora espera poder expandir la franquicia a por lo menos Estados Unidos y algunos países de Europa.

Los productos y su estilo se han dado a conocer a través de las redes sociales. Sobre todo en Instagram donde el usuario walterscoffe ya tiene cosechados 11.9 millones de seguidores.

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Walter White resurge en un concierto de Above & Beyond

Bryan Cranston recupera al productor de excelsa metanfetamina azul de ‘Breaking Bad’ durante un concierto de música electrónica en Las Vegas. ¿Qué puede haber más adecuado?

 

Hace más de año y medio que Breaking Bad llegó a su fin y nos despedimos para siempre de una de las mejores series de los últimos años y su inigualable protagonista, Walter White. ¿Para siempre? Quizás no exactamente. Justo en el mismo fin de semana en el que su creador Vince Gilligan ha declarado en New York Daily News que le gustaría recuperar al personaje para un cameo en la serie precuela Better Call Saul (aunque no en la próxima temporada, y siempre que no resulte una aparición muy forzada, aclaró) el actor Bryan Cranston volvió a meterse por unos segundos en su piel durante un momento de éxtasis (con perdón) durante la actuación del trío electrónico Above & Beyond en el festival EDC de Las Vegas.

“Decid mi nombre”, ordenó Cranston desde el escenario de los DJs británicos, poseido una vez más por el espíritu de Walter White (o, más exactamente, de su álter ego Heisenberg). El público enloquece, como es lógico, y el actor procede a pulsar el botón que da inicio al siguiente temazo de la noche.

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