Trasplante de cabeza: Ficción ayer, ¿realidad mañana?

“La vida y la muerte me parecen límites ideales”

                                               Mary Shelley

 

Pocos años habían pasado desde que el siglo XIX se iniciase, y de la imaginación vívida de la escritora Mary Shelley, surgió la reconocida y célebre obra “Frankestein”.

Mary Shelley

Mary Shelley

En ella, la obsesión de un científico por conocer “los secretos del cielo y de la tierra“, lo lleva a sumergirse en la tarea de conocer los procesos de la muerte, dedicándose a “examinar las causas y las etapas de esa ruina”. 

Todo ello con un solo objetivo, conocer “las causas de la vida”.

El destino final de esta búsqueda del saber, era insuflar de vida a la materia inerte, la de un ser humano que estaría conformado por la unión de partes diseccionadas de cuerpos muertos.

Una de esas partes, la cabeza.

 

 

El desafío

 

“Primero te ignoran, después se ríen de ti, luego te atacan, entonces ganas”

Mahatma Gandhi

Con esta frase culminaba su presentación en 2014, la charla TEDx en Limassol (Chipre), el Dr. Sergio Canavero, neurocirujano italiano miembro del Grupo de Neuromodulación Avanzada de Turín (Italia).

Dr. Sergio Canavero

Dr. Sergio Canavero

 

Durante la misma, amplió y desarrolló su propuesta lanzada en el año 2013: realizar el primer trasplante de cabeza.

Según sus propias palabras, sería posible cortar la cabeza de un paciente cuyo cuerpo estuviese severamente afectado o sufriese una lesión que lo confinase a la inmovilidad, y trasplantarla al cuerpo de un donante cadavérico. Para llevar adelante este procedimiento, establece que se necesitaría un equipo de 150 personas, en una intervención que demandaría 36 horas de quirófano. Estima que el lugar para realizarlo sería EE.UU., y que “para coordinar el equipo, a partir del momento en que tengamos hospital y la aprobación por parte de un comité ético, serán necesarios dos años. Necesito diez millones de euros”.

En junio de este año, fue invitado a presentar su proyecto a la conferencia anual de la Academia Americana de Neurólogos y Cirujanos Ortopédicos, que se llevó a cabo en Annapolis (Maryland, EE.UU.).

Allí hizo varias cosas. Explicó su idea del uso del Polietilenglicol, una sustancia que sería utilizada para permitir la adhesión y la unión de las terminaciones nerviosas, y por ende la médula, del donante y del receptor. Tras ello, el paciente permanecería en un coma inducido por cuatro semanas, tras lo cual debería realizar un intenso trabajo de fisioterapia para luego comenzar a caminar.

Para lograr el corte de esas fibras nerviosas, explicó que aún hay que fabricar un bisturí que permita cortarlas sin dañar ni atenuar su sensibilidad.

También apeló al espíritu de conquista de los estadounidenses, haciendo hincapié en que ello mismo fue lo que los llevó a la Luna. Lanzó un pedido de ayuda financiera, e incluso nombró directamente a quien podría ser uno de esas fuentes de ayuda: “millonarios como Bill Gates podrían aportar dinero para este proyecto ambicioso”. 

Pero uno de los aspectos más esperados, sin duda lo era el encuentro por primera vez con quien se ha ofrecido como primer voluntario para esta odisea: Valery Spiridonov.

Valery Spiridonov

Valery Spiridonov

 

Este joven ruso de 30 años, sufre de la enfermedad de Wernig-Hoffman, la cual se caracteriza por una atrofia progresiva de los músculos. Quiere intentarlo todo antes de rendirse a la muerte a causa de esta enfermedad, y está dispuesto a someterse a esta compleja cirugía, aunque por ello pierda la vida. “¿Si tengo miedo?. Sí, por supuesto que tengo. Tienes que entender que realmente no tengo demasiadas opciones. Si no intento esto, mi destino será muy triste. Mi condición se pone peor cada año” . Así declaraba Valery Spiridonov al Daily Mail en una charla donde habló de su condición, sus miedos, pensamientos y esperanzas.

 

La entrevista

 

Para saber todas las implicancias, los alcances y complejidades de esta cirugía, es que Mediarte conversó con el Dr. Fernando Martínez, presidente de la Sociedad Uruguaya de Neurocirugía, a los efectos de tener una visión especializada y con conocimiento de todo lo que esta propuesta implica.

 

El tiempo será el juez para determinar si solo fue un sueño que se quiso hacer realidad, y una vida se apagó en el intento. O si realmente una barrera se romperá, y la ciencia hará que Valery Spiridonov, al mover por primera vez un pie, pueda repetir y hacer suya la famosa frase de Neil Armstrong al pisar la Luna: “Este es un pequeño paso para un hombre, pero un salto gigante para la humanidad”.

 

 

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