Mes: diciembre 2014

“No tengo ganas de competir en carnaval”

Desde muy pequeño forjó un amor eterno con la música. Vivió en el barrio La Comercial, en una zona de negocios, pelota y sonidos atrapantes. Cerca de su casa estaban los hermanos Fattoruso (Hugo y Osvaldo), y cada vez que pasaba por allí su padre le decía quiénes eran. Su primer acercamiento con algún instrumento fue un auto. “El abuelo de un vecino tenía un Ford, de esos viejos. Yo me subía y ahí trataba de imitar los sonidos de los tres tambores del Candombe (Piano, Repique y Chico)”.

En esa zona tan simbólica también se enamoró del Carnaval. Desde muy pequeño iba a los tablados y soñaba con cantar algún día desde ahí arriba. Luego se mudó a una cooperativa de viviendas en Sayago, donde también mamó mucho de la fiesta popular. Allí tuvo otra visión de las cosas. “Era un espacio cooperativo. Cuando me mudé no teníamos luz. Hice muchos amigos. Se vivía con mucho menos que ahora”.

A los siete años le llegó su primera guitarra, una semi-profesional. El joven Eduardo aprendió a sacar algunas canciones que escuchaba en la radio y otras que le llegaban en discos de pasta. En su casa se pasaba mucha música. The Beatles, música folclórica, Gardel, y algo de Opa.

Pero la música no era el único pasatiempo del joven bajito. Porque como todo joven uruguayo, estaba el gran sueño: seguir la pelota. Eduardo Lombardo recaló en un equipo de baby fútbol de la cooperativa. Allí estuvo un tiempo hasta que se enteró que había pruebas a aspirantes en Bella Vista. Fue y quedó. “El técnico que tuve fue Tabárez. Pasé por Racing y también por Liverpool. Jugaba bien al fútbol, no me ayudaba el físico. Tenía velocidad, dribling y le pegaba bien a la pelota. Pero se ve que no era para mí”.

Entre tantas actividades en la cooperativa de vivienda FUCVAM había una alianza junto a la Asociación Cristiana de Jóvenes, allí surgieron varias alternativas. Una de ellas determinó que los jóvenes de la zona formasen una murga, la cual denominaron: “El Firulete”. “Dijimos que queríamos hacer una murga. Siempre íbamos a algún tablado de la zona. Eso nos apasionaba. Los mayores nos ayudaban con los disfraces y las letras. Empezamos a tocar en otras cooperativas o en espectáculos que había”.

-Tenés un primer acercamiento a lo profesional con Falta y Resto. ¿Cómo se da?

-Fuimos a tocar a varios lados con El Firulete. Nos veían. Los que estaban al frente de Falta y Resto fueron a ver un espectáculo de murgas al que no pude ir. Me quedé con una bronca bárbara. Lo cierto es que después cayó a mi casa la barra esa que había ido y me dijeron que me andaban buscando de Falta y Resto para una prueba. Fui y quedé. Toqué en el invierno del 83´ y luego salí por primera vez como percusionista. En el 87´ me ofrecieron dirigir artísticamente a la murga. Yo siempre estaba atento a la música.

-Luego de eso viene la experiencia de Contrafarsa y un sinfín de logros en tu carrera.

-Llegué en 1991. Me junté con aquellos gurises de El Firulete y conocí a otros. Fue una etapa increíble. Nos fue bien porque trabajé con un grupo que tenía disciplina. Utilizamos mucha variedad. Me fui haciendo en el camino. Mis influencias me dieron determinado estilo.

-¿Cómo fue la experiencia de trabajar con viejos murgueros que tenían otro estilo en La Matineé?

– Yo los veía cuando tenía 8 años. Fue volver a ese carnaval. A ese sonido. Fue un trabajo con Marcel (Keoroglián) y Edén (Iturrioz). Al principio no íbamos a salir, pero nos enganchamos. Les pregunté si querían que los dirigiera y me dijeron que sí. Trabajamos mucho tiempo. Pasó algo, que es super natural, nos va a pasar a todos. Tuvimos que trabajar mucho en la letra para que la recordaran porque a los 60 años cuesta más recordar lo más próximo en el tiempo. Tuvimos que respetar su sonido, pero también llevarlos a una murga con una dinámica actual.

-¿Por qué dejaste el Carnaval? ¿Lo extrañás?

-Me vino la propuesta de mi ingeniero de sonido, Luis Restuccia, y de un amigo que terminó siendo mi productor, Adrián Minutti. Me propusieron que grabase mis canciones. Yo no había compuesto mucho. Desde ahí grabé. Me fue muy bien. Armé una banda con músicos que conocía. Me vinculé con otros músicos. Incursioné en otros géneros, además de la Murga. Me gusta mucho el formato canción.
Siento como que no tengo ganas de competir en Carnaval. No digo que el concurso esté mal. Hay dos carnavales. El de la calle y el del concurso. No me dan ganas de competir. Más allá de hacer un espectáculo y mostrarlo, considero que tendría que haber un fin artístico, que por un lado está. Amo el carnaval, me ha dado muchísimo. En los primeros años que no salí me picaba el bichito. Ahora no tanto.

-¿Conquistaste muchas mujeres a la salida del tablado?

-Conquiste sí. Pero con el arte. No de conquistas amorosas. Uno puede seducir a través de lo que uno hace. En el sentido de seducir a una persona, tanto mujer y hombre. Para que esa persona se sienta identificada con lo que uno está haciendo. O en algunos casos la pueda modificar. El arte modifica.

-¿Qué cambios notás con respecto al trabajo que hacías en la murga?

-Hay un cambio en cuanto al lenguaje. En la murga uno canta pero yo no soy letrista. Acá yo canto cosas que yo escribo. Cambia desde el lenguaje, desde la interpretación solista. Cambia en los tratamientos. También al meterte en un estudio de grabación se graba de otra forma. Aprendés a usar muchas herramientas. En el trabajo musical se dedica la misma cantidad de horas y exigencia. A veces trabajás parcialmente con algunos de los músicos y muchas veces delegás. En la murga no lo hacés, aquí algunas cosas las delegás porque trabajo con gente que toca y arregla muy bien la guittarra.

-¿Te sentís pleno en tus actuaciones?

-Sí, totalmente. Es un lugar en el que estoy muy tranquilo y a gusto. El poder tocar y poder comunicar cosas que uno quiere decir. El primer fin es poder compartirlo. Me gusta hacer participar a la gente. También ir a tocar en diferentes ámbitos, boliches, teatros. Me divierto, me gusta y me siento bien. Solo o acompañado.

-¿Cómo sobrellevás el tema del libro de tu biografía? ¿Salió en un buen momento?

-Salió en un buen momento. Me sorprendí mucho. Me siento muy alagado. Me da un poco de vergüenza. Porque hay gente que viene haciendo cosas antes que yo. Debe haber una cola muy larga. Me llega en un buen momento porque he hecho muchas cosas y he tocado con muchas cosas. A medida que me fueron entrevistando recordé cosas que no recordaba. También hay testimonios de músicos amigos, por suerte hay coincidencia entre ellos y me quedo un poco tranquilo (risas).

-¿Por qué hiciste la canción dedicada a la selección uruguaya?

-Estaba haciendo mi segundo disco. Me parecía que el disco tenía que tener una unidad y hablar de pasiones de los uruguayos, entre ellas el futbol. Nunca había escrito una canción futbolera, me parecía que estaba bueno escribir para la camiseta. Me guié por las cosas que se habían escrito. Intenté hacer una canción que identificara a la capital y al interior. Que se identificara un gurí, un adolescente y un adulto, un veterano. Traté, musicalmente, de mezclar algunas cosas. Tiene Candombe, Milonga, Murga, algo medio pop. Se me hizo difícil escribirla. Demoré mucho. Algunas cosas que son como comunes en todas las otras canciones me parecía que tenían que estar pero dichas de otra forma. Escribí muchas estrofas, después elegí cuatro y las retoqué muchas veces. Me quedé muy conforme. Llegó en un momento justo.

-¿Qué cosas te quedan por hacer?

-Grabar un disco que ya está en marcha. Ahora estoy produciendo el disco de Samantha Navarro que me invitó. Yo le dije, no soy productor, me encanta que me invites, te puedo ayudar en lo que yo sé, pero no soy productor. Me dijo que quería que yo fuera. Me enrosqué con eso. Luego seguiré mi disco. Lo empecé a grabar en España. Quiero terminarlo acá. Seis canciones en España y el resto acá. Tal vez salga en carnaval algún año. No lo sé aún.
Quiero seguir conociendo músicos e intercambiando. En estos últimos años tuve la suerte de viajar mucho. Aprendo mucho en los barrios. Laburé en barrios y colegios, ahí se aprende mucho. Quiero conocer la mayor gente que se pueda, dentro y fuera del ambiente, En los dos lugares hay aprendizaje para la música. La música no es solo la música. La historia, la matemática, la arquitectura, todo eso es música.

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