Mes: octubre 2014

Sacar muchas fotos facilita el olvido.

Hacer fotografías para acordarse de algo puede paradójicamente conducir al resultado inverso y facilitar el olvido, revela un estudio estadounidense publicado en la revista Psychological Science.

Según esta investigación, las personas que toman fotos de objetos durante la visita a un museo tienen menos posibilidades de recordar detalles de ese objeto que las que simplemente las observan con atención.

“La gente extrae sus aparatos fotográficos con tal rapidez, casi sin pensar, con el fin de capturar un momento, que olvida lo que sucede ante sus ojos”, subraya Linda Henkel, de la Fairfield University, autora del estudio.

En un museo, Henkel solicitó a estudiantes que observaran ciertos objetos durante su visita, fotografiándolos o simplemente mirándolos. Al día siguiente comparó ambas respuestas y comprobó que quienes habían tomado fotografías tenían mayores dificultades para recordar detalles que quienes se habían limitado a mirarlos con detenimiento.

“Cuando la gente se apoya en la tecnología para que recuerde en su lugar (…) puede tener un efecto negativo con respecto a que puedan acordarse correctamente de su experiencia”, remarcó en un comunicado.

“El ojo de la mente y el ojo del aparato son diferentes”, indicó Henkel, quien destacó que los estudios sobre la memoria que sugieren que una fotografía puede ayudar a quien la tomó a recordar algo consideran al mismo tiempo que ello se da sólo si el fotógrafo se tomó su tiempo para observar previamente su objeto.

Un enojo más que razonable

Un enojo más que razonable.

Alejandro Fantino en su programa Animales Sueltos, entrevisto al actor Ricardo Darin, le pregunto sobre todo, la charla se daba en un entorno muy agradable e intimo.
Pero todo tomo un giro no tan esperado por Fantino cuando el mismo le pregunto por que el había rechazado los Oscars y Hollywood.

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“No me quita el sueño ni me vuelve loco, puede ser que tenga que ver con la edad. Yo vengo de una época en la que tenías que hacer novelas porque eso era hacer un mercado internacional”, afirmó el actor.

Sorprendido por la repuesta insistió sobre el tema “Hollywood” preguntándole si alguna vez había recibido alguna invitación u oferta de trabajo de “allá”.

“A mí me ofrecieron solo una vez una cosa contundente seria y le dije que no. Además me jodía que me dijeran que el director no aceptaba un no por respuesta. Era para la película Hombre en llamas, con Denzel Washington”

Aun más sorprendido por lo que le estaba contando, Fantino le pregunta si no se daba cuenta de la plata que se estaba perdiendo, de la diferencia gigante económica que iba a obtener y de que su vida iba a estar resuelta.

“¿Mejor de lo que yo vivo? Yo me pego dos duchas calientes por día. Me estaba yendo bien. Estaba laburando genial en el teatro. La ambición te puede llevar a un lugar muy oscuro”, afirmó. Y agregó: “Tengo un auto de alta gama y me da calor, porque es demasiado.

Lo que empezó como una entrevista, una charla amigable, término con una gran lección de valor y humildad.

 

 

 

El otro final de Titanic

James Cameron, director de Titanic, película protagonizada por Leonardo Di Caprio y Kate Winslet, tenía guardado un final alternativo para su obra ganadora de 11 premios Oscar,
dicho final, de tan solo 5 minutos, se encuentra como bonus en una versión de DVD de la película.
Este final tan empalagoso y cliché podría haber arruinado el éxito de la película que en 1997 se convirtió en la segunda más taquillera de la historia.

El Corazon del Océano

En la versión original vemos a Rose ya anciana tirar al agua el “corazón del océano” y aquí es donde termina la película; sin embargo, en el cierre alternativo, Rose camina hacia la popa del barco a tirar su joya, el capitán del barco y su nieta la ven, y corren a detenerla. El capitán le ruega que no la tire, pero ella lo hace de todos modos, lo que provoca la ira de todos, menos del capitán, que se ríe e invita a salir a la nieta de Rose. Se muestra a Bill Paxton, el roba tesoros, aprendiendo una lección de vida tras un largo monólogo dramático y metáforas de la vida.

Acá podes ver el video de este polémico final alternativo:

Bota española

Suárez ya tiene la Bota de Oro en sus manos.

Luis Suárez recibió la Bota de Oro 2013-2014 por ser uno de los goleadores europeos con 31 anotaciones. El premio, que también compartió con el portugués Cristiano Ronaldo, le fue entregado por Kenny Dalglish, quien lo dirigió en los primeros años en Liverpool, donde marcó todos sus goles.

Suárez y la Bota de Oro
El salteño, que en once días podrá volver a jugar oficialmente, se mostró muy contento junto a su esposa (Sofía Balbi) y aseguró estar al “cien por cien”, según recoge Marca.

A su vez, el “Depredador” ya palpita su posible debut con la casaca blaugrana ante Real Madrid en el Santiago Bernabeú. “Ahora estoy en el club donde siempre he querido estar. Esta es una etapa para disfrutar. Sería especial y lindo hacerlo contra el Real Madrid, por la rivalidad que hay entre los dos clubes, pero todavía quedan días y hay que esperar, aunque las ganas están ahí”, confesó.

También Steven Gerard, capitán de Liverpool y amigo del delantero, felicitó a Suárez mediante un video que se emitió en la ceremonia. “Éste es un premio especial y muy merecido por la temporada increíble que hiciste, y estoy convencido de que llegarán muchos más premios en un futuro. Disfrútalo, Luis”, fueron las palabras del volante inglés, aclara Marca.

El Che Guevara también teme al narco

Diego Genaro Mesa es todo ideales. Marx, Engels, Lenin… Admira la trinidad comunista. Para él, nada la supera, salvo el mito, el icono guerrillero del Che Guevara. “Yo podría ser el Che”, afirma con ojos brillantes.

CheDiego Genaro es imberbe, de escasa estatura y difícilmente se le puede imaginar cruzando la Sierra Maestra con un fusil en la mano, pero este estudiante de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos de Ayotzinapa parece estar hecho del material con el que se forjan muchos sueños aquí en Guerrero, en el sur profundo de México. Una aleación en la que nunca falta la pobreza. A sus 23 años, Diego Genaro sabe bien lo que es eso. Hijo de un campesino de la Costa Chica, ha trabajado desde los 11 años. En casa no entraban más de 100 euros al mes. Y eran siete hermanos. De todos ellos, él descollaba como el más avispado. Por eso decidió dejar atrás los frijoles y tomates para estudiar y convertirse en maestro. Y además, si la oportunidad lo permitía, hacer la revolución. Ese momento parece llegado.

Con la matanza de Iguala y la desaparición de 43 de sus compañeros de escuela, la campana de la sublevación ha sonado para él y muchos otros. “Esto es como la matanza de 1968 en Tlatelolco, sólo que aquí han asesinado normalistas. Vamos a luchar”, proclama sentado en el patio de Ayotzinapa. Hace un día soleado y una suave brisa ondea las 17 banderas rojas que presiden el patio. Tantas como escuelas normalistas hay en México. “Todos van a venir y seremos una gran fuerza”, explica Genaro.

Y no se equivoca del todo. Aunque el paso del tiempo haya quitado la pátina heroica a las escuelas normales (magisterio), estas siguen representando un poder, ajeno al narco y bien anclado en las zonas donde sobreviven. Nacidos al calor de la Revolución Mexicana de 1910, estos centros supusieron en las primeras décadas del siglo XX una formidable cuña en la lucha contra el analfabetismo. Los maestros que salían de sus aulas, de la misma extracción que sus alumnos, pusieron una semilla de modernidad en una sociedad agraria profundamente estancada.

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